-Emplear redes separativas de aguas residuales.
-Secar la ropa (manteles, sábanas, etc.) al aire libre siempre que sea posible.
-Dejar la ropa un poco húmeda antes del planchado.
-Aprovechar la máxima carga de la lavadora.
-Dosificar la cantidad exacta de detergentes y suavizante para el lavado atendiendo al tipo de agua y a la suciedad de la ropa.
-Utilizar programas de ahorro de energía y agua.